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Ciudad Nueva y Ciudad Vieja
En 1741 se publica en España la obra "COMPENDIO HISTÓRICO DE LA PROVINCIA, PARTIDOS, CIUDADES, ARTILLEROS. RÍOS Y PUERTO DE GUAYAQUIL EN LAS COSTAS DE LA MAR DEL SUR", escrita por Don Dionisio de Alsedo y Herrera, ex presidente de la Real Audiencia de Quito.
Entre sus indiscutibles méritos, sin duda se destaca el de contener el primer plano que se conoce de Guayaquil. Este, aún cuando de muy pobre trazado, permite apreciar cómo quedó constituida la ciudad luego de su fragmentación a finales del siglo XVIII y la conformación final de lo que se dio por llamar "Ciudad Nueva".
Esta división urbana de Guayaquil, en Ciudad Nueva y Ciudad Vieja, marcará su desarrollo evolutivo por más de un siglo.
Ciudad Vieja
Luego de 1542, año en el cual el Capitán Diego de Urbina reconstruye Guayaquil en las faldas del Cerro Santa Ana, la urbe inicia un proceso de crecimiento sostenido, con breves intervalos, provocados por incendios, brotes de pestes o ataques de piratas.
Los 150 años que van desde esa fecha hasta 1692, año en que se inicia el traslado a Ciudad Nueva, se caracterizan por los siguientes acontecimientos:
Luego de 30 años, en 1572, la población había ascendido a 320 personas, que se registraron en actas; 25 casas, perfectamente habitables, y un hospital, que había sido fundado 8 años antes por Hernando de Santillán, primer presidente de la Real Audiencia de Quito.
Para 1582 ya está construida la iglesia Mayor y la de Santo Domingo. Un año después, se quema la ciudad y queda en escombros hasta el Hospital de Santa Catalina. En 1589 es diezmada la población por la viruela decidiendo su traslado un año después, a la cumbre del Cerro Santa Ana.
El nuevo siglo, o sea en los años 1600, encuentra a Guayaquil instalada sobre el cerro Santa Ana, con su iglesia mayor y casas del Cabildo en el mismo sitio, así como la mayor parte de su población.
La iglesia de Santo Domingo y las nuevas de San Agustín y San Francisco, se construyen en las faldas del Carmen y se mantendrán en ese lugar hasta inicios del siglo XVIII en que las dos últimas se trasladarán a la "Ciudad Nueva". Para la primera década de 1600 ya se están construyendo en el astillero (en la Atarazana) barcos hasta de 400 toneladas.
En 1620 la población ya es de 2,000 personas, pero un incendio acaba con 84 casas. En 1624 el pirata Jacobo L'Heremite Clerk ataca la ciudad y destruye 2 templos, la cárcel y 20 casas; los habitantes rechazan dos veces el ataque, pero no pueden evitar el robo, el pillaje y el incendio del que hacen objeto a la urbe.
Las pérdidas ascenderán a más de 1’200.000 pesos. Para 1635 la ciudad se ha quemado nuevamente, y su población se redujo a 600 habitantes.
En 1636 se quema el hospital y se lo reconstruyó 2 años después a la altura de la actual plaza Colón y a un valor de 10.000 pesos. Esta construcción no será buena factura, pues no durará más de 25 años.
En 1650 se reconstruye la iglesia matriz en terrenos bajos y un año después se levanta el FORTÍN DE LA PLANCHADA. Para 1678 la población llega a 6.000 habitantes y algo más de 450 casas, 150 de la cuales son grandes.
La preocupación que generan los piratas hace que se levanten en 1680:
1.- Un largo muro de tierra de 1.50m de alto y a lo largo del estero de Villamar.
2.- Un castillo en la cima del Santa Ana al que nombran San Carlos.
3.- Un fuerte al que nombran Santo Domingo.
Un año después la ciudad esta invadida por los piratas Swan y David. En 1687 una nueva invasión, mucho más sangrienta, afecta a la ciudad, esta vez serán lo holandeses Grogniet, Picard y Hewit.
De 1688 a 1693 se inicia el proceso de traslado a lo que será Nueva Ciudad.
Ciudad Nueva
Nace la idea de mudarse de emplazamiento en 1688, como consecuencia del estado en que quedara un año atrás, luego de la invasión de los piratas de Grogniet, Picard y Hewit.
La ciudad no se había recuperado de la anterior invasión realizada por Swan, David y Dampierre (1684) y nuevamente era saqueada.
Por esta razón y debido a lo anegadizo del terreno, se decide iniciar las gestiones para el cambio.
El 14 de julio de 1692 se aprueba el traslado, quedando conformado el nuevo plano por 24 manzanas, cinco de frente y cinco de fondo, y se elimina la que ocuparía la Plaza de Armas o Plaza Mayor.
La construcciones se iniciarían a partir de la actual calle Pichincha, hasta el actual Boyacá y de norte a sur, desde la actual calle Vélez, asta la calle Sucre, en la típicamente colonial estructura del damero.
Esta disposición no fue respetada por los franciscanos quienes construyeron fuera de los linderos delimitados y le sumaron al plano una nueva línea de manzanas en dirección Norte.
En 1694 se termina de construir la Iglesia Matriz en Ciudad Nueva. En 1697 estará lista la Casa del Cabildo. En 1699 se construyen el foso norte, por la calle Elizalde y el sur por la calle Mejía.
En 1707 la azota el primer incendio y se queman gran cantidad de casas. En 1710 se construye el gran "Puente de las 800 Varas" levantado en 200 luces. La obra permitirá la unión entre Ciudad Nueva y Ciudad Vieja. En 1719 se levanta el Baluarte de la Limpia Concepción, al sur de la actual avenida 10 de Agosto.
En Julio de 1732 un nuevo incendio quema algunas casas. Dos años después, en 1734 se realiza el primer censo, que arroja un resultado de 12.000 habitantes. Para este año ya están construidas las iglesias Matriz, San Francisco y San Agustín. Las dos primeras se encuentran aún en su original emplazamiento, y se movilizó sólo la de San Agustín, pues se quemó el 2 de febrero de 1896, (estaba construida en la intersección de las actuales calles Pedro Carbo y 10 de Agosto). Se termina la construcción del fuerte de San Felipe, cerca de la avenida Olmedo.
En 1746 se termina de construir el hospital frente a la actual Gobernación.
En 1764 se produjo el primer incendio grande de Guayaquil, el que redujo su población a 4.914 habitantes el cual produjo una pérdida superior a 1’500.000 pesos.
En 1770 contraviniendo las disposiciones reales, fue tomada la franja de la orilla para edificar la Real Contaduría y la Aduana (actual ubicación de la Gobernación), así como el hospital San Juan de Dios, con posterioridad se construyó el mercado de abastos (actual ubicación del Palacio Municipal).
En 1740 la ciudad está superpoblada, principalmente de extranjeros, 20.000 habitantes aproximadamente.
Se inicia en 1779 la construcción del baluarte de San Carlos, además se construyó en el estero un espacioso puente. En 1785 se comenzó a construir el mercado de la orilla, y luego de un año del cuartel de milicias.
En 1793 se inaugura el templo de la Concepción (hoy de La Merced) y se reinstala el reloj público en la torre adjunta a la "Casa de las Temporalidades". En 1800 se construye la batería de las cruces al extremo de la calle General Elizalde, ya para este entonces la ciudad tiene 13.000 habitantes. Para 1816 Guayaquil cuenta ya con 20.000 habitantes y un año después con una grande y espaciosa Casa del Cabildo, anexa al Mercado.
Para esta época Ciudad Nueva y Ciudad Vieja estarán prácticamente unidas, pues si bien es cierto aún existen los cuatro esteros que las separan, también es cierto que la población del "barrio del bajo", ubicada en ese emplazamiento, ha crecido de tal manera que ha terminado por unir los dos núcleos poblacionales.
Ciudad Vieja tendrá en los albores de la independencia, sólo una calle de las casas construidas de ambos lados, aun cuando ya se iba formando otra hacia el oeste (actual avenida Rocafuerte). El ancho de Ciudad Nueva será de unas cinco cuadras, en aquella época.
Producción y Comercio
Tres eran los principales destinos de los productos generados en los vastos territorios cultivados en la región de Guayaquil:
A Lima se exportaba: maderas, tabaco, alquitrán, jarcia y zarzaparrilla.
A México básicamente cacao.
A Panamá y España: todos los productos negociados con Lima, más café, añil y azúcar.
El comercio guayaquileño tanto con Lima como con México, generaba para 1780 más del 60% de los ingresos percibidos por la Real Audiencia de Quito por concepto de exportaciones.
A Guayaquil entraban, en cambio vino, aguardiente, hierro, ropa de castilla, pasas e higos.
La abundancia de maderas útiles para la construcción; la existencia de gran cantidad de individuos en busca de trabajo (lo que abarataba la mano de obra) y la ubicación estratégica del puerto, permitieron que en Guayaquil floreciera uno de lo astilleros más grandes e importantes de América en el siglo XVII.
La documentación más antigua relacionada con el tema es la firmada en 1547 por Diego de Vásquez, en la que, escribiendo a Gonzalo Pizarro desde la isla Puná, le sugiere que construya galeras para sus expediciones, y le puso los bosques de la Isla y sus indios a entera disposición.
Guayaquil no sólo tenía astilleros dentro de la población (en el estero de Villamar; en la Atarazana), sino que en ocasiones la ciudad misma llegó a ser toda un astillero.
Además, tuvo un importante centro de construcción y reparación de naves en la isla Puná. Tan importante, que fueron muchísimos los galeones ahí construidos, incluidas dos "capitanas reales" y una "almiranta" encargadas por el Marqués de Mancera el año de 1643.
Los astilleros guayaquileños no sólo se destacaron por ser una de las principales fuentes de ingresos para la región, sino que además fueron considerados por más de un siglo, lo más importantes de la costa del Pacífico.
Los Piratas
La importancia estratégica del puerto, sus astilleros y su envidiable ubicación como centro de acopio, hicieron de Guayaquil sitio obligado de saqueo por parte de algunos de los más temibles piratas de los siglos XVII y XVIII: Cavendish, en 1586; Jacques L'Heremite Clerk en 1624 y Swan, David y Dampierre, en 1684 no pudieron doblegar la heroica resistencia de los guayaquileños.
No sucedió lo mismo en 1687, año en e cual Grogniet, Picard y Hewit, al mando de 450 filibusteros, se toman la ciudad luego de encarnizada lucha en la cual murieron 70 guayaquileños y 114 piratas.
El botín ascendió a más de 500.000 pesos, parte de los cuales fue generado por el rescate que se pagó por algo mas de 800 personas raptadas por los piratas (en su mayoría mujeres) y que iban siendo liberadas a medida que se realizaban los pagos. |